domingo, 12 de julio de 2015

¿Por qué nos enfermamos?

 
El enfermo no es una víctima inocente
de errores de la naturaleza,
sino su propio verdugo.
 Thorwald Deihlefsen y Rudiger Dahlke







Louise Hay dice que está convencida de que nosotros mismos creamos todo lo que llamamos «enfermedad». El cuerpo, como todo en la vida, es un espejo de nuestras ideas y creencias. El cuerpo está siempre hablándonos; sólo falta que nos molestemos en escucharlo. Cada célula de tu cuerpo responde a cada una de las cosas que piensas y a cada palabra que dices.

El cuerpo es un vehículo o medio de expresión que manifiesta los conflictos que hay a nivel mental, emocional o espiritual, con la expectativa de ser traducidos en un ajuste en la relación donde se origina realmente el estrés o problema.

“Cuando en tu cuerpo se manifiesta un síntoma, este (más o menos) llama tu atención, interrumpiendo bruscamente, la continuidad de tu vida diaria. Un síntoma es una señal que atrae tu atención, interés y energía y, por tanto, impide que tu vida continúe normalmente. Esa interrupción que parece llegar de fuera produce una molestia y desde ese momento no te deja otra alternativa que ocuparte de eliminar la molestia.
El síntoma te está diciendo lo que tienes que ajustar, sólo que para ello debes entender su lenguaje. Además, esto supone de tu parte una sinceridad difícil de soportar pues a veces dicen cosas muy importantes y relevantes para nosotros ya que nos conocemos íntima y realmente. Resulta más fácil, cómodo y llevadero vivir engañado que afrontar ciertas realidades.
La enfermedad no es obstáculo que se cruza en tu camino, sino que es el camino que debes transitar para llegar a la curación. Siendo realmente la prevención y un estilo de vida armonioso, amoroso lo ideal, lo sano y lo deseable.
“El síntoma es la forma sincera de expresión del sentir humano, manifiesto desde el hacer corpóreo. La enfermedad es parte de un sistema de regulación muy amplio al servicio de la evolución. No se debe liberar al ser humano de la enfermedad, ya que la salud la necesita como contrapartida", tomado de La enfermedad como camino.
Cuando comprendes la diferencia entre enfermedad y síntoma, tu actitud y tu relación con la enfermedad se modifican rápidamente. Ya no consideras al síntoma como tu enemigo sino que descubrirás en él a un aliado que puede ayudarte a vencer a la enfermedad.

Deihlefsen y Dahlke comentan que Edgar Heim, en su libro Krankheit als krise und Chance plantea que un adulto, en veinticinco años de vida, padece por término medio una enfermedad muy grave, veinte graves y unas doscientas menos graves.

lunes, 26 de mayo de 2014

9 reflexiones para ser feliz



“Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo." Sigmund Freud

El imposible no existe, donde hay una voluntad hay un camino.

“Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama” San Agustin.

“No juzgue nada por su aspecto, sino por la evidencia. No hay mejor regla." Charles Dickens

“Algo solo es imposible hasta que alguien lo dude y acabe probando lo contrario” Albert Einstein 

"El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera" Ernest Hemingway

"La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos" Henry Van Dyke

"El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros" Albert Guinon

Nadie que ama puede ser llamado infeliz, incluso el amor no correspondido tiene su arcoiris.

6 facts to become a leader



  1. GreatBosses spend 10x as much time & energy on team spirit &; culture as on team production!
  2. A leader is never too old to set another #goal or to dream a new dream. ­­—C.S. Lewis.
  3. GreatLeaders act on their responsibility to serve team members (they don't demand to BE served)
  4. What are you doing TODAY to boost your physical well being? Fuel your #BestSelf. Train your mind and body
  5. Your purpose &; values are revealed in every plan, decision, &; action you make. Be intentional &; live aligned. #ValuesMatter
  6. Do yo want to become a leader? what are you doing TODAY to learn a new skill, work related or not? Keep learning & evolving!

Crónica de un mini éxito. Mis primeros 10 k oficiales

Hace unos dias corrí mis primeros 10 k oficiales y me encontré con una carrera emocionante y emocional, para mi sorpresa. Recuerdo que hace unos siete o quizás ocho meses atrás miraba con orgullo y admiración a un grupo de amigos corredores y pensaba “me gustaría poder hacer eso, pero 10 kilómetros son mucho y yo llevo demasiado tiempo son correr.

Poco después de eso, dije es hora de dejar las excusas y comencé a trotar, teniendo como meta  hacer al menos 5 k… mi primer tiempo para esta distancia fue casi de 50 minutos… es decir, casi caminaba (ante los ojos de un corredor promedio). Sin embargo fue mi punto de partida. Esa distancia la comencé a hacer ínter diaria y posteriormente diaria, luego subí a 8 k, finalmente a 10 k…
Tres meses luego de haber comenzado a trotar me encontraba haciendo 10 k como parte de mi entrenamiento interdiario o al menos dos o tres veces por semana. Ahí un día me paré a ver hasta donde había llegado y me sorprendió lo rápido que había logrado avanzar. Sin embargo, comencé a notar que no era sólo salir a la calle y correr pues mis tobillos comenzaron a resentirse cuando subí a 12 k.
Dejé mi muda ignorancia salir a flote y le pedí ayuda y coacheo a un par de amigos corredores sobre cómo entrenar y mejorar mi técnica. La cual, era esencialmente casera. Correr y ya, y la realidad si quieres hacer grandes distancias es que necesitar tomar muchas cosas en consideración, sino, solo saldrás lastimado en tu buena intención.
Lo primero que descubrí es que estaba usando los zapatos equivocados, así que en vez de fortalecer estaba lesionando mis articulaciones; luego, unos tips sobre como correr, tipo de zancada, cambios de ritmo y paso, súper importante, cómo respirar en cada caso (eso todavía lo debo perfeccionar y mejorar), comenzar a manejar conceptos que había escuchado mas nunca había puesto en práctica como rendimiento del oxígeno… así que lo primero que hice fue darme cuenta de cuanto ignoraba y de todo lo que me faltaba y falta por aprender.
Así que comencé por lo sencillo, averiguar que tipo de pisada tengo y comprar unos zapatos acorde. El cambio fue inmediato, los siguientes 12 k fueron suaves de correr y al final no tenía dolores. Así que volví a subir la barra y fui por los 15k y tres semanas después por los 18 k. Ahora ya había logrado con cierta regularidad hacer los 10 k en una hora, a veces más y a veces menos. Pero, según me habían dicho unos amigos que corren en serio, esa era una marca que debía romper para poder decir que corría o trotaba con cierta seriedad. No como para competir o romper alguna marca todavía, pero es un indicador claro de progreso.
Finalmente me entero de la carrera y me inscribo, ahora yo iba a ser uno de esos tipos que corren como parte de modus vivendis. Me mocionaba la idea, así que comienzo a chequear con mis amigos corredores y la gente que me ayudó y guió para llegar a este punto y me entero que por razones diversas, ninguno de ellos corría. Sola habría una persona que de antemano yo sabía que correría.
Llegó el día, estoy junto a un montón de gente calentando y estirando antes de la carrera, emocionado, con mil ideas de cómo correr o que pasará, cómo será la largada, a que paso correré, como rendiré, me acoplaré al paso de alguien?
Dan la largada y me encuentro que al principio, pues prácticamente había que caminar hasta el arco de partida y finalmente poder trotar lento los primeros pasos mientras el compacto grupo se comenzaba a disgregar y permitía  el paso por sus grietas.
Así que comencé a acelerar el paso y ver a su vez a la gente que corría a mí alrededor; ver sus rostros, su técnica, su paso… era como si de alguna manera pudieran modelarme o mostrarme algo de última hora.
Acelerando el paso me encuentro no sólo emocionado y corriendo sino emocionalmente conmovido y aunque me preguntaba por que, preferí fluir con esa mezcla de emociones y seguir el paso de la carrera.
Pasa el primer kilómetro todavía procurando definir mi paso, mi ritmo, escuchando a mi cuerpo, procurando centrarme en cómo me sentía y cómo usar eso en la carrera. Escucho el marcador de mi teléfono diciendo que van dos kilómetros y que voy corriendo a una 5:32 min. Eso me animó pues es mas rápido de lo que normalmente corro.
Viene un segmento en subida o un falso plano y decido subir la velocidad, comienzo a pasar a gente, aumento la velocidad en el entusiasmo y sobre el kilómetro cuatro me comienza una molestia en el bazo. Era evidente que acelerar en subida me había exigido y había respirado mal, así que comienzo a bajar un poco el paso y alguien atrás mío se da cuenta y oportunamente de dice “vamos, no aflojes, tu puedes!”
Agradezco esas palabras con el gesto del pulgar arriba y comienzo a tomar bocanadas más grandes de aire  mientras pienso que debo mejorar mi técnica. Así que para correr más relajado pero mantener la velocidad opté por dar zancadas más largas y poco a poco noto que comienzo a pasar gente (al final de la carrera me enteraría que ese fue mi kilómetro mas rápido)
Sobre el kilómetro seis, con un paso un poco mas lento me pasa una señora posiblemente unos diez años mayor que yo y minutos mas tarde también lo hace un señor aún mayor… pienso: wao en mi expectativa yo debería estar pasándolos a ellos… Que bien que estén en tan buena forma! Debo mejorar mi técnica y entrenar más y mejor
En ese momento, veo mas adelante a un amigo que se que corre más rápido que yo y estaba a solo unos doscientos metros de distancia. Alcanzarlo se vuelve mi meta inmediata que me permitiría ajustar un buen paso de carrera que me llevaría a la meta final.
Entre pensamiento y paso veo a la gente que se para alrededor de la vía a auparnos; sus sonrisas, aplausos y simples “vamos, vamos!” se vuelven muy importantes. En ese momento, sin importar en que kilómetro me encontrara, cada desconocido se volvía un amigo entrañable y oportuno que me daba fuerzas, incluso sin saberlo quizás para dar otro paso certero.
Estamos comenzando a remontar otra subida y me digo, “vamos, tu has hecho 10 k antes y esta distancia está más que superada, así que imprímele velocidad y respira profundo, tu puedes” y así lo hago, retomo la zancada larga, efectiva con una respiración profunda. Unos minutos mas adelante, veo a la señora que un kilómetro atrás me había pasado y sonrío para mi, me digo bien hecho, tu puedes, adelante… esa señora se volvió inspiración y ayuda sin ella saberlo... gran motivadora por el simple hecho de ser.
A estas alturas, yo paso a algunos, otros me pasan a mi, pienso que quiero subir el paso aprovechando la bajada y me encuentro ahora a una chica jadeando que comenzaba a flaquear y recordé las palabras de apoyo que me dieron y siento que era lo mínimo que debía hacer y le digo lo mismo, vamos, tu puedes, falta poco, adelante… y en efecto ella retoma su paso y se pone a trotar nuevamente.
Sobre el kilómetro ocho y de cara al kilómetro nueve me doy cuenta que venía trotando cómo, pensando, haciendo una narración en vivo para mi de la carrera y de lo que estaba viendo. Cuando repaso esa sensación de comodidad pensé: hmmm aflojé sin darme cuenta, bajé el ritmo… veo el cartel que dice KM 9 y me dije, lo mismo que cuando comencé a subir, “vamos tu puedes, esta distancia la has logrado antes. Es hora de ese esfuerzo extraordinario”
Así que acelero y veo un elevado. Decido mantener el paso y procuro dejar las zancadas largas para pasar a la gente, mientras otros me pasaban. Aumenta la adrenalina, siento mi corazón latir fuerte y en ese momento vienen a mi mente varias metas que había puesto en pausa, otras que tengo a mitad de camino, cosas que tengo en mi lista de cosas para hacer antes de morir (y me digo, hay mucho por que vivir… tienes cosas pendientes) y sigo.
En la recta final y después de pasar el último elevado veo a un chico que venía muy rápido y comienza a flaquear, como si tropezara, le faltaba el aire o eso parecía. Me acerco y le digo a el también vamos, falta poco, ya estás llegando! Le doy una palmada en la espalda y el retoma su paso. A la par, por mi lado izquierdo veo a la chica a la que había alentado un kilómetro atrás y fue como si me dijeran buen trabajo!
Estoy claro que ellos están trotando por sus motivaciones, sus metas y tiene su propio mapa mental, pero en ese momento ver a dos personas a las que les di una simples palabras de aliento seguir su carrera y estar a escasos doscientos metros de la línea de llegada me hizo sentir una suerte de orgullo. Supongo que llevo mi espíritu de coach encima.
En fin, acelero, veo el arco y la gente aupándonos a todos, sonriendo, tomando fotos, dándonos la bienvenida al grupo que venía llegando. Mantengo el paso, veo el arco, no quería que nadie me pasara… eran mis ochenta metros finales, me presiono, es mi final, es mi meta, estos a segundo de lograr algo que hacía meses atrás era solo una referencia de lo que otros podían hacer. Entonces, se vuelve emocional y se me hace un nudo en la garganta… era una emoción similar a la que estimo yo que sintió el que llegó de primero y rompió la cinta. Acelero un poco mas, mi pecho se llena de una sensación de orgullo y alegría, noto cierta presión en el bazo, evidentemente con las emoción del remate había respirado mal o no me había dosificado bien, pero era lo que debía y quería hacer… miro el reloj oficial, el arco, las caras de la gente alrededor y cruzo la meta; se me llenan los ojos de lágrimas, me emociono, pienso: menos mal tengo lentes y con el sudor nadie lo notará… una suerte de orgullo con alegría me invade.
Se que estaba aproximadamente el en primer tercio y eso lo pude confirmar posteriormente. Me sentía entusiasmado, contento y volvió a aparecer en mi cabeza la lista otras metas y deseos pendientes por cumplir. Contacto orgullo y la sensación de que todo es posible… me pregunto ¿Por qué no hice esto antes? Y me respondo ahora es el momento de retomar todo aquello que está pendiente, definitivamente es posible!
A la par me acerco al podio y escucho los tiempos de los ganadores definitivos y me asombro de sus velocidades, los felicito en silencio y posteriormente pude acercarme a varios de ellos a felicitarlos frente a frente, para mi era algo que sentía que debía hacer.

Finalmente, mientras como algo a un lado de la vía, después de haber estirado un poco, me siento feliz y pleno con algo tan sencillo. Lo mejor es que me siento empoderado y decidido. Se disipan dudas sobre metas y deseos y se cambian por certezas y me recuerdo una frase que me he dicho varias veces y quiero compartir con ustedes:
Un experto sabe de técnicas y conoce los límites, en cambio un aprendiz sólo conoce de posibilidades!

Y a partir de hoy decido vivir como un eterno aprendiz, llenando de posibilidades y logros; pequeños, mediano y grandes. Están ahí sólo esperando por mi y voy por ellos!

martes, 8 de abril de 2014

Cumplo el tratamiento y sigo enfermando, Porqué?

La mente puede curar, y de hecho cura. La eficacia y realidad del efecto placebo es indiscutible. Pero la mente funciona igualmente en dirección opuesta. Puede matar! A esto último se llama efecto nocebo.
Para referirme al conocido por todos como efecto placebo, quizás hubiera escuchado alguna palabra suelta y hasta es posible que un cierto esbozo de conversación sobre el asunto, pero cuando realmente me enfrenté de manera mas o menos organizada y seria a la problemática que plantea fue durante mis años en la industria farmacéutica. 
Aparentemente todo es simple, se trata de probar un nuevo medicamento, una droga como se dice en terminología legal. Se selecciona sin especial cuidado un colectivo de voluntarios. \ A unos se les suministra la droga cuyos efectos terapéuticos se trata de evaluar in vivo.A otros sencillamente agua con azúcar, advirtiendo, claro, que están tomando una droga, precisamente la sometida al test en humanos, para que interioricen su consumo destinado a la finalidad terapéutica de que se trata. Pues bien, el efecto placebo consiste en que muchos de los que ingirieron azúcar reflejaron los mismos síntomas y efectos que aquellos que consumieron la droga en cuestión.
La medicina, como digo, llama a esto efecto placebo. Algunos otros investigadores como Lipton prefieren, con razón, utilizar la expresión mas gráfica, y para mi mucho mas ilustrativa, de “efectos de las creencias”, queriendo resaltar y llamar la atención sobre un aspecto capital: que nuestras ideas, percepciones, creencias, sean o no acertadas, tengan o carezcan de base fáctica o racional, tienen un efecto directo e inmediato sobre nuestro organismo, sobre nuestro comportamiento. 
Es así de lineal: el poder de la mente, expresado en términos de creencia, sobre el cuerpo, sobre el organismo. En una dirección, en este caso: la curativa, por así decir. Con palabras mas llanas: el poder de la mente en la curación de dolencias y enfermedades sin auxilio de agentes exteriores como los fármacos. ¿Se necesitan mayores evidencias de que la mente puede controlar el cuerpo?. Siendo esto así, dado que la mente puede producir “moléculas de emoción”, ¿acaso hay duda de los efectos orgánicos de las emociones?
Muchos “científicos” actuales lo niegan de manera tan rotunda como obtusa. Para la medicina tradicional el efecto placebo es cosa de curanderos, visionarios o sencillamente pacientes altamente sugestionables con los que no se puede construir un patrón de comportamiento “científicamente válido”. Por eso siguen cuestionando, aunque cada día con menos fuerza y convicción, que el aparato emocional influya de modo decisivo en el aparato orgánico. Una cosa es que sepamos cómo. Otra que neguemos el qué. El hecho es, según todas las evidencias, que lo emocional controla lo orgánico, o cuando menos lo afecta de manera muy potente.afecta. Descubrir el modo y manera en que se producen, el mecanismo a través del cual se actúa, es harina de diferente costal. En eso están algunos. Contra muchos vientos y mareas. Los vientos y las mareas, por cierto, no son necesaria y exclusivamente escrupulosos científicos. Si desechamos el poder de la mente en la curación de las enfermedades nos quedan dos mecanismos: la droga, esto es, el fármaco, y la cirugía. Ambos acompañados al compás de las sofisticadas técnicas de diagnóstico. Y hablamos de capitales gigantescos invertidos en la industria farmacéutica reclamados de amortización y rentabilidad.
Hablando de cirugía, un postulado tradicional era el siguiente: “en cirugía no cabe el efecto placebo” Bruce Moseley publicó en 2012 un estudio sobre la cirugía de rodilla y en concreto traba de averiguar qué parte de la cirugía provocaba la mejora en los pacientes.  Para ello, llevado de ese afán de saber lo inconveniente que caracteriza al verdadero investigador, dividió el grupo en tres secciones. Al primero le rebajó el cartílago dañado. Al otro le limpió la rodilla para erradicar cualquier material que pudiera ser responsable del efecto inflamatorio. Estas dos intervenciones constituyen lo que podríamos llamar tratamientos clásicos en estas dolencias. Al tercer grupo, sencillamente no le hizo nada. Sedó a los pacientes, hizo las tres incisiones de rigor, habló y actuó como normalmente lo hacía en todas sus intervenciones quirúrgicas y llegó hasta meter la mano en los sueros salinos para imitar el ruido que se produce al limpiar la articulación. Tardó cuarenta minutos en esta operación “virtual” y cosió. A los tres grupos se les aplicaron idénticos tratamientos o cuidados postoperatorios.
Los resultados fueron para algunos sorprendentes. Los dos primeros grupos mejoraron, conforme a lo previsto y a la experiencia de casos similares. El problema es que el tercer grupo también mejoró y lo hizo con idéntica intensidad a los dos operados. Para evidenciarlo se mostraron imágenes del grupo placebo jugando al baloncesto, corriendo y haciendo cosas que les resultaban imposibles antes de ser “operados”.
Miles de ejemplos ilustrarían esta entrada. No son necesarios. El poder de la mente es obvio. Por mucho que lo niegue la medicina convencional y afecte a los intereses de la industria farmacéutica. Es sólo, como tantas cosas, cuestión de tiempo.
Ahora quiero llamar la atención sobre lo contrario, lo que se llama efecto nocebo. La mente puede curar, como acabo de describir, pero ele principio, el mecanismo tambien funciona en dirección opuesta: puede matar.
Clifton Meador llevaba reflexionando sobre el poder de la mente durante mas de treinta años. En 1974 tuvo un paciente, su nombre era Sam Londe, quien decía padecer cáncer de esófago, enfermedad que por aquellos días era sencillamente letal. Le trataron el cáncer con técnicas convencionales, convencidos todos los médicos que ese tipo de cáncer necesariamente recidivaría, esto es, se reproduciría. Sin solución. En efecto: Londe murió poco después de su diagnóstico y tratamiento.
Decidieron practicar la autopsia. No encontraron ningún cáncer. En cualquier caso, ni por asomo células cancerígenas capaces de producir las muerte. Tenía un par de manchas en el hígado y otra en el pulmón, pero ni rastro del supuesto cáncer de esófago que oficialmente era el responsable de su muerte.
¿De qué murió si no tenía cáncer?. Treinta años después, Meador sigue dando vueltas al asunto:
-Creí que tenía cáncer. El creyó que tenía cáncer. Todos cuantos le rodeaban creían que tenía cáncer… ¿Le robé la esperanza de alguna forma?
Terrible pregunta. Pero ahí queda, en el aire de las conciencias. El efecto placebo funciona. El efecto nocebo tambien. Una de nuestras grandes obligaciones consiste en no robar la esperanza.
Y continúo, ahora con la sincronías. Esta mañana, a eso de la una y media, estaba citado por el doctor Domínguez para un reconocimiento de rutina. Cumplido el trámite sin percances de salud, aparte de lo derivados del mero transcurrir del tiempo, nos fuimos a almorzar. La conversación derivó sobre los efectos de la hipnosis, porque el doctor es experto en esa materia y uno de los grandes especialistas españoles en sueño. Me relataba como funciona en el plano de los efectos la hipnosis como técnica curativa incluso de lesiones musculares. En ese instante se detuvo y me dijo:
-La mente funciona sobre el organismo en dos direcciones. El efecto placebo o curativo y el efecto nocebo o dañino. este último es mucho menos conocido, pero igual de cierto. Permanecía en silencio. Inevitable que viniera a mi mente el articulo escrito en las primeras horas de esta madrugada. El Dr. Domínguez continuó:
-Lo peor que puede hacerse con una persona enferma es arrebatarle la esperanza. Eso es condenarle a una muerte segura!
¿Sincronías? Cada uno puede utilizar la palabra que mejor le cuadre, pero es curioso cuando menos la secuencia del día. Pero, en fin, eso importa mas bien poco. Lo que cuenta es que la mente funciona en las dos direcciones: placebo y nocebo. Curar o lastimar... 
Los límites son internos y las posibilidades, también!

Basado en un artículo de Mario Conde

Quién es la víctima mi AND o yo? Qué puedo hacer?

Tradicionalmente nos enseñan que los genes determinan y controlan nuestra vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero la medicina moderna, particularmente los estudios de Bruce Lipton han demostrado que esto es falso. el factor genético es determinante para los rasgos físicos pero no para los de personalidad y menos aún para los de salud, física y emocional.


Entonces, NO somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado o influenciado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?
La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera
de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Donde están y actúan nuestras creencias?
los estudios del Dr. Lipton develaron una realidad que sorprendió y puso de patas arriba al mundo de la medicina y es que las creencias no están en nuestra mente, están en nuestros músculos. Exactamente, leyeron bien, en nuestros músculos; es por ello que finalmente actuamos y reaccionamos en función a nuestras creencias primarias, esas que nos indican todo lo referente a ser feliz, ser próspero, cómo amar y ser amado, que cosas merecemos y hasta a dónde podemos llegar en nuestra vida.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?
Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

Esto quiere decir que, según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?
Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.
Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente, en particular lo que aprendimos como normas, valores y posibilidades durante los primeros siete años de vida. Por eso, cuando decidimos algo como: ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos. o si aprendimos que la Vida es dura o que no merecemos ser felices. Pues, no importará lo fuerte que nos esforcemos, al final nos guiaremos pues nuestro aprendizaje interior que nos fija los límites y las posibilidades.

¿Entonces?
Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Cambio mi pensar y cambio mi ser???
Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. Sin embargo, el cambio de creencias no es sólo decir en voz alta una nueva creencia. Implica interiorizar esa nueva creencia y reemplazar la anterior, va mas allá de saber decir en voz alta lo que queremos,tiene que ver con el ser congruentes con ello en todos los aspectos; en lo que refiere al qué hacemos, si nos lo merecemos, si lo queremos, para qué lo queremos y si realmente sentimos que eso que decirnos que queremos nos lo merecemos y lo podemos llevar a cabo.

¿Mis creencias me modelan y determinan?
Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo, aquí está la clave!

O creces o te proteges.
Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

¿La culpa de todo la tienen los padres?
Las percepciones que formamos durante los primeros seis o siete años de vida, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.
Así es, son efectivamente modeladas, las conductas y los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla. lo bueno es que una cualidad innata del cerebro es la de aprender; así que siempre le podemos ensenar algo nuevo.

¿Cómo detectar creencias negativas?
La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya. si hay alguna parte de tu vida que este en crisis,  a nivel de pareja, en el trabajo, alguna enfermedad o inclusive la simple vivencia de no saber por que pero ser infeliz, pues esos son indicadores de que hay unas creencias limitantes actuando a nivel inconsciente que te están atacando en vez de apoyando. 

¿Debo doblegar a mi subconsciente?
La idea no es librar una batalla personal, muy por el contrario, implica hacer las paces con uno mismo desde lo mas profundo de nuestro ser y entonces identificar cuales creencias antes nos limitaban y bloqueaban para ahora cambiarlas por aquellas que me potencien y me ayuden a lograr todo aquello que quiero, me propongo y siento que me merezco... incluso más de lo que has llegado a soñar 


jueves, 13 de marzo de 2014

Cuanto pesa un trauma?

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: 
¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

- ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. 
Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve."

Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua.
Si piensas en ellas un rato, no pasa nada.
Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."


Lo mismo aplica a los hechos, incluso a los traumáticos, podemos aprender de ellos o quedarnos con el impacto que nos causaron. de la misma manera mientras mas tiempo sostengamos dicho impacto vigente mayor será nuestra percepción del mismo.

Suelten y liberen esas cargas....


Hasta la próxima

martes, 25 de febrero de 2014

Quien gobierna mi vida... yo o mis creencias?




Nuestras acciones están gobernadas por nuestro inconsciente  ya sea para impulsarnos a hacer lo que deseamos o para sabotearnos e impedirnos lograrlo. La verdad es que si nos saboteamos alguna acción es porque realmente el no lograr esa meta es lo que queremos y deseamos o creemos que merecemos, aunque en voz alta digamos lo contrario.

Hagamos un pequeño ejercicio: Mientras estás sentado haz círculos con el pie derecho en el sentido de las agujas del reloj (sin tocar el suelo). Mientras haces esto, dibuja el nº 6 en el aire con tu mano derecha. "TU PIE CAMBIARÁ DE DIRECCIÓN!" 

Las creencias funcionan igual, aunque de manera consciente le demos una orden a nuestro cuerpo sobre qué acción tomar, nuestras creencias o como está estructurado nuestro cerebro hará lo que saben hacer… hasta que le enseñemos algo diferente.

Todos hemos tenido una infancia, adolescencia, juventud, …. llena de experiencias que han contribuido a que nos mostremos y actuemos de maneras concretas, en gran parte, por las creencias que se han ido grabando en nuestro subconsciente. Algunas de estas creencias nos potencian, otras nos limitan, aunque en su momento tuviesen una utilidad hoy pueden resultar obsoletas y ser parte de un marco de referencia que obstruye nuestro progreso

Tu eres el propietario de tu vida , no tus creencias. Tu esencia es anterior a las creencias que te limitan y puedes modicar estas creencias que ahora no quieres o ya no te sirven, para conseguir tener aquellas que sientes que te potencian y están más acordes con tu esencia, deseos  y sentido.

Bruce Lipton, en su libro “Biología de las creencias” escribe sobre cómo hasta la composición molecular de nuestras células se modifican al cambiar nuestras creencias, pero una de las consideraciones más importantes a mi parecer radica en el hecho de saber que las creencias se guardan o reflejan en los músculos y no son el resultado de un proceso cognitivo.

Me explico, si aplicamos un test kinesiológico podremos saber de manera inmediata y con una fiabilidad de un ciento por ciento si una persona cree en algo o no y por ejemplo podemos identificar creencias básicas y fundamentales como: Quiero ser feliz o quiero ser próspero.

Lo más importante es que nosotros podemos creer de manera consciente que queremos ser felices y que queremos ser prósperos, pero quizás en nuestra niñez nos inculcaron un valor o creencia que decía que el dinero es malo o es un pecado; o quizás que no merecíamos ser felices pues cuando llegamos nosotros vino una desgracia a la casa o que nuestros padres se separaron por nuestra culpa… en fin, algunas de esos mensajes que de manera quizás inocente y nefasta nuestros padres nos pasaron y como ellos eran nuestro marco de referencia, pues les creímos.

La buena noticia es que como nuestro cerebro sólo sabe aprender, nosotros podemos reprogramarnos, resetear (por decirlo del alguna manera) nuestras creencias limitantes y cambiarlas por creencias potenciadoras volviéndonos amos y señores de nuestro destino y potenciando de manera inmediata nuestras opciones y recursos.


En una próxima entrega les hablaré sobre técnicas para hacer ese cambio de creencias de manera efectiva y permanente. 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Tomé una Decisión…voy a hacer mi vida a mi manera


“Quien quiera mover el mundo, que primero se mueva a sí mismo” Sócrates

Tomé una Decisión…Un día decidí no esperar las oportunidades sino irlas a buscar yo mismo. Y así después de tanto, decidí triunfar... Decidí ver cada problema como una oportunidad para encontrar una solución, cada desierto como una oportunidad para encontrar un oasis, cada día como una oportunidad para ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival era el enfoque que tenía de mi vida, tanto a nivel consciente como inconsciente. Aquel día dejé de lado el temor a perder y lo remplacé por la certeza del poder hacer lo que quiero; me dejó de importar quién ganara y quién perdiera. Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es el derecho de llamar a alguien "Amigo"; descubrí que el amor es algo más que estar enamorado, “el amor es una filosofía de vida". Aquel día, dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados, y empecé a ser mi propia luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz, si no vas a iluminar el camino de los demás. Decidí cambiar tantas cosas... Aprendí que la función de los sueños, es una guía para una realidad mejor y a nuestra medida. Desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar". 
Estas son líneas que tomo de un texto de Walt Dinsney

Para hacer realidad lo que quieres es necesario tener un plan y definir con precisión lo que quieres.

LA IMPORTANCIA DE ENFOCARSE EN UN PROYECTO DE VIDA
La vida tiene sentido cuando tenemos un sueño que alcanzar. Y ese sueño es una idea o algo que queremos conseguir, es algún bien que queremos hacer. Son las metas y los propósitos que aspiramos en los diferentes ámbitos de la vida laboral, familiar, financiera, social, personal, etc.
 
Un Proyecto de Vida es una bitácora que marca la ruta hacia lo que deseamos. Es un documento escrito, en el que se registran los sueños, las metas y los resultados que se quieren. Es un instrumento que promueve la reflexión personal y permite dar sentido de dirección a la vida, ayudando a la persona a construir su futuro: ¿QUE QUIERO SER, HACER O TENER? Es un encuentro con las aspiraciones, los ideales y también con las propias debilidades y fortalezas así como las oportunidades y amenazas. 

Hay dos tipos de personas: Aquellos a quienes le suceden las cosas y aquellos que hacen que las cosas sucedan. Cuando tenemos un proyecto de vida, logramos que las cosas sucedan. Cuando en la mente está claro lo que queremos, es más fácil “pescar” las oportunidades en el momento justo en que aparecen.

Escoger es renunciar, así que ¿A qué estas renunciando?
Cada persona tiene una fuerza interior que la “empuja” hacia sus logros y hacia sus fracasos también. Cuando no puede concretar sus logros y expectativas, entonces surge el malestar, la frustración y el desencuentro. Desde la infancia está presente el forcejeo entre "lo que quieres" y "debes" hacer y la resignación o conformidad, van “instalándose” en algunas áreas de tu vida.

Muchas personas aceptan ser o hacer, aquello que está de acuerdo con las "normas y reglas" aceptadas por la cultura del país donde se nace y que convienen a los padres, al trabajo, a la familia, a la pareja, a los hijos, etc. Con esto no quiero decir que lo conveniente es "hacer lo que te da la gana", sino darte un alerta, ante la renuncia, que puedes estar asumiendo en tu vida por comodidad, por "no complicarte demasiado" o simplemente por aceptar lo que vives hoy, "por el bien de los demás" y menos el bien tuyo. Recuerda que la persona más importante de tu vida, eres tú!
No Hay nada que no puedas ser, hacer o tener. Tú creas tu propia realidad, es importante recordar que eres como “un imán” que atrae lo que está en tus pensamientos y emociones, que además tiene la plena capacidad para ¿Tengo que convencerte de esto? Haz esta prueba y simplemente recuerda si el pesimismo, la rabia, el rendirse, el culpar a los demás, la "mala vibra", han dado a tu vida lo que tanto deseas: alegría, la solución a tus problemas, motivación para lograr lo que quieres y ser feliz
Ten presente que para crear lo que quieres, es más que escribir planes; crear lo que quieres depende de tus creencias, emociones, comportamientos y acciones. Por eso, es necesario: Definir lo que quieres de manera clara. “Sueños borrosos, resultados borrosos” Camilo Cruz

Elige lo mejor para ti siempre. Si tienes pensamientos de negatividad y escasez, es necesario cambiarlos por creencias de merecimiento y pensamientos positivos. Tú mereces lo mejor. Busca asesoría para cambiar tus creencias ahora hay terapias muy efectivos para lograrlo a cualquier edad.
 
Agradece por todo lo que tienes y logras y celébralo, reconocer tus logros, incluso los más pequeños te hace cada vez mas consiente de tus capacidades.
“Crear el día”: es una práctica que te enseña sobre tu poder creativo y permite iniciar de manera optimista y feliz cada día.
Perdona tan pronto te sea posible, porque esas facturas te arruinan a ti.
Comparte y sirve a los demás. No estamos solos y el mundo necesita más solidaridad, tolerancia y respeto, para que las semillas de amor, riqueza y justicia, que hemos sembrado, puedan crecer en el mundo.
Mantente en contacto contigo mismo: orar y meditar te ayudaran. Las oportunidades de lograr lo que quieres están en el ahora. Aprende de tu pasado y no dejes de vivir en el presente por estar ansioso ante el futuro.
ACCIÓN: cada día haz algo en pro de lo que quieres, riega esas semillas con perseverancia y fe, solo así, ese "árbol" extraordinario que significa tu vida, podrá crecer. 

La mayor recompensa por nuestros esfuerzos, no es lo que obtenemos.
Sino en lo que nos convertimos. John Ruskin